OPINIÓN


COMERCIO EDITORIAL JUSTO

El concepto de Comercio Editorial Justo nace ante la dificultad que encuentran los nuevos escritores para hacerse leer. En el mundo editorial actual, es corriente ver cómo grandes y reconocidas editoriales prefieren publicar a una persona que se ha hecho famosa por salir en televisión que a un escritor que no es famoso, independientemente de la calidad literaria de la obra.

Las editoriales consolidadas necesitan mantener su nivel de ventas, y para ello deben recurrir a campañas de márqueting o a aprovechar a los personajes públicos de popularidad (o impopularidad) reconocida. Es muy arriesgado publicar a un autor que no haya ganado determinados premios o haya publicado en determinadas revistas.

La calidad literaria de una obra no está relacionada con el despliegue mediático y de márqueting que se hace de ella. Es común encontrar buenas obras que quedan desplazadas a un segundo plano debido a los acuerdos de mercado, ya que no garantizan unas superventas por ser lecturas más refinadas o menos comerciales.

Sumado a lo anterior encontramos que el valor económico de una obra es mayor cuantas más páginas tiene y más costosa haya sido su producción. Esto significa que usted puede comprar por 20 € un libro muy bonito y de muchas páginas pero que no le garantiza la calidad literaria interior, sólo la calidad de redacción y una historia entretenida.

Un autor suele percibir de cada libro vendido un 10% de su coste final de venta, mientras que otros intermediarios ganan más que él por su trabajo. El autor encuentra difícil publicar con alguna editorial que no le ofrezca estas condiciones: sacrificar el beneficio por su trabajo a cambio de asegurar la difusión de su obra. Esto impide que los escritores puedan hacer de su arte su oficio.

Al lector medio, no especializado, la literatura que le llega es la literatura comercial de súper ventas. Esto significa que nuestro lector medio es una persona que sólo está leyendo un enfoque de la literatura que se está haciendo en este siglo, y que más que leer literatura, la consume.

El Comercio Editorial Justo quiere poner en discusión este modelo editorial que premia más al famoso que al talentoso. Afortunadamente, en los últimos años han aparecido muchas pequeñas editoriales que están recogiendo esta frustración por parte de muchos escritores. Estas pequeñas editoriales tienen un alcance muy local pero muy efectivo, ya que aportan visiones complementarias y enriquecedoras de forma local y nacional.

El Comercio Editorial Justo renuncia a la difusión de las obras por medio de intermediarios, dando al autor más protagonismo y al menos un 50% del beneficio de cada libro vendido. Acepta que la difusión de las obras debe hacerse de manera paulatina y no mediante grandes impactos mediáticos y promueve la difusión de Escritores reales, basándose en la calidad literaria y no en el historial del autor.

El Comercio Editorial Justo cuenta con medidas muy efectivas para su desarrollo:

  • La venta por Internet permite prescindir de los intermediarios y llegar directamente al lector medio, ofreciéndole contenidos de calidad que no han pasado por el proceso de homogeneización para las masas.

  • La miríada de pequeñas editoriales que poco a poco van creando una red de comunicación, al margen de la gran industria, y que contínuamente buscan y escarvan en los bares literarios, en los cafés, entre la gente de la calle y promueven concursos literarios alternativos e iniciativas innovadoras para la creación, encontrando escritores veteranos pero poco difundidos y de gran calidad. Todas estas editoriales se dan cita y comparten ideas en quedadas puntuales o en acontecimientos anuales.

  • La voluntad de los autores justos, que aunque su principal objetivo es ser leídos por la mayor cantidad de gente posible, no están dispuestos a desvirtuar su obra debido a los requerimientos del mercado.

El Comercio Editorial Justo entiende por Calidad Literaria aquella característica de la obra que la hace estar por encima de una mera historia entretenida y una buena redacción.


Delenda est Carthago, 15 de febrero de 2010

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