De cómo PJ Harvey es lo que es

Hoy comienzo mi historia admitiendo que estoy inmersa en una época de cambios.
Lo más gracioso es que parece que estas cosas nunca vienen solas. Miro a mi alrededor y veo que mucha gente parece estar pasando por lo mismo, y tengo que reconocer que agradezco esta sensación de compañía por no ser la única que necesita un algo más en su vida.
Pero lo que sí agradezco es poder encontrar consuelo o, por qué no, impulso emocional en la música. Esto es algo que siempre me ha pasado y uno de los motivos por los que disfruto tanto de ella. El poder escoger, de entre toda la amalgama de grupos que existen, aquel cuyo sonido encaje mejor con mi estado de ánimo.
No soy de las que intentan evadirse del mundo a través de la música, sino de aquellas que utilizan la música para asegurar el ánimo que pueda estar afectando a su ánimo (valga la redundancia). Esto que parece un sin sentido, tiene una explicación totalmente razonable, y es que si tengo ganas de llorar, ¿por qué no hacerlo?, es simplemente gratificante y liberador. Y si existe una canción que te produzca esa sensación de tristeza definitiva como para obligar a las lágrimas a salir, ¿por qué no escucharla? Y esto que sigue pareciendo un sinsentido se puede usar para extrapolarlo a una forma de vida, en la que las emociones se puedan reforzar a través de la música, de manera que se puedan vivir más intensamente si cabe…
Con PJ Harvey siempre me ha pasado que me he sentido totalmente identificada con el sonido de alguno de sus discos. Siempre he encontrado el reflejo perfecto a mis emociones en sus canciones. Si estoy cabreada con el mundo porque estoy frustrada por lo que sea, empleo la terapia del Dry. Si tengo alguna paranoia amorosa en la que pueda acabar rayada, tiro del Rid of me (en mi opinión, el disco más contundente de su carrera). Si estoy en un estado simplemente intenso, independientemente de los motivos que lo provoquen, hago uso del To Bring you my love. Si estoy en un estado de frialdad emocional, me apetece el Is this desire?. Si estoy feliz, es fácil Stories from the City, Stories from the Sea. Si la rabia con un toque de tristeza define mis días, definitivamente el Uh Huh Her. Y para la melancolía y reafirmación de uno mismo, una gran dosis del White Chalk.
Y ahora que estoy en una época de transición práctica de mi vida, ¿qué elijo? Echo de menos una vida más sencilla en la que las complicaciones y las paranoias se dejen de lado… pero al mismo tiempo, tengo que admitir que soy feliz. No hay duda alguna, necesito el soberbio White Chalk (lo estoy escuchando ahora y simplemente no puedo dejar de escribir).
En definitiva, estamos ante una de las grandes damas de la música, capaz de crear discos para todos los gustos. Sólo requiere de oídos dispuestos a entenderla y dejarse llevar por los efluvios de su personal sonido. Si quieres ser uno de los afortunados, elije tu momento y lánzate con el disco que mejor se adapte a tu ánimo.
¡No te arrepentirás!
Es un lujazo de mundo.
PIV, 2 de Marzo de 2008
