CALVINO, HEREDERO LÚCIDO
Podemos decir: Italo Calvino 1923-1985, nacido en Santiago de las Vegas, Cuba y fallecido en Siena. Vivió en París del 67 al 80 y sufrió la guerra. Podemos trazar su contexto histórico para explicar su obra y su vida, podemos decir que Cesare Pavese le animó a publicar Il sentiero dei nidi di ragno con la editorial Einauidi, pero no nos quedaría sitio para su filosofía. Y sin embargo Calvino es, sobre todo, reflexión. Il cavaliere inessistente, publicado en 1959, pertenece a la trilogía de nuestros antepasados (I nostri antenati, 1960). Es el último del ciclo que comparte con I visconte dimezzato (1952) e Il barone rampante (1957). Trilogía toda ella con fuertes bases de pensamiento, haciendo que el lector se pregunte sobre el Ego, sobre quién es y quién le rodea. Il cavaliere inssistente, más que sus hermanas mayores, representa la búsqueda de la identidad.
Bajo los muros de París, Carlomagno pasa revista a sus tropas y encuentra a un caballero que no existe vistiendo una armadura. Es éste el principio de una novela misteriosa, que aparenta ser una historia de caballeros como las del Caballero Cifar, las cuatro del Amadís de Gaula, Tirant, Esplandián, el Palmerín de Oliva o el de Inglaterra. Aunque rápidamente leemos Fierabrás y ya vamos pensando más en el quijote. La burla, el reírse del falso honor, de las metálicas inflexibles rígidas armaduras…
Nos dejamos conducir por una trama que va siguiendo los encuentros de un personaje con el siguiente. Muy bien engañados al principio, como buen italiano nos deja ver apenas su juego. Empezamos a vislumbrar los arquetipos de esta narración basada en sus personajes: el caballero que no existe, el caballero que sí existe y es hombre, el caballero que sí existe y es mujer, el que no es caballero, la que a veces es caballero y a veces no. Y deja que veamos lo que cada concepto va implicando: que el caballero que no existe reafirma su existencia siendo más diligente que los que sí existen que, como no tienen necesidad de existir, no se exigen nada a sí mismos.
Entonces -tarde y mal- pensamos, inocentes lectores: ¡Esta historia no es de caballería! Su tema no son las aventuras de sus protagonistas sino la búsqueda del Yo, el Ego freudiano o el sí mismo de Jung. Cada uno de los personajes interpreta a su manera el ser o no ser de Hamlet. Y en este punto la narración se transforma y se acelera. Se pasa de un novelado teatro del absurdo pirandelliano, a una comedia de enredos al estilo de Don Mendo, donde el problema de la identidad se materializa en si hay o no incesto entre un hijo y su madre adoptiva, o cuán importante es ser virgen o caballero.
Los arquetipos se mezclan y se confunden: la trama persigue a unos personajes que siguen a sus motivos. Calvino disecciona los conceptos básicos y los combina con conceptos morales o atributos físicos.Por ejemplo, el caballero es un concepto básico, que se combina con los atributos joven o veterano, digno o indigno, obteniendo de esta forma las siguientes combinaciones:
- Caballero joven y digno.
- Caballero veterano y digno.
- Caballero joven e indigno.
- Caballero veterano e indigno.
De esta forma, también tenemos:
- Doncella virgen.
- Doncella no virgen.
- Doncella caballero.
- Doncella no caballero.
O el concepto de monja, que se relaciona con caballero, virgen, amada y amante. Como personaje narrador, son sus ensoñaciones y fábulas las que crean la historia que cuenta. Al usar al narrador como personaje, Calvino pone colofón a su drama y se despide del lector con una sonrisa burlona.
La trilogía de nuestros antepasados (nombre harto significativo) es la visión de Calvino hermanando a Cervantes con Pirandello hermanado con Shakespeare. Es la imagen del Quijote -en este caso Agilulfo, no por lo loco, sino por la burla, por absurdo- mirando una calavera y preguntándose ¿ser o no ser? He ahí la cuestión.
¿Apunta demasiado alto? No. Calvino es un alquimista: su motivo no es la grandilocuencia, sino la mezcla de conceptos, de arquetipos. En París depura su técnica, y sus obras entre el 69 y el 79 se basan en combinaciones de elementos, usando las cartas del tarot como representación de éstos. En definitiva, la celada vacía del caballero inexistente es una puerta por donde Calvino nos deja pasar a un universo de posibilidades infinitas.
0rugonauta, 13 de Mayo de 2008
SUMARIO
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Palabrario..... pág.3
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Latinajos...... pág.4
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Opinión........ pág.5
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Soci-red....... pág.6
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Literatura..... pág.7
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Aje3........... pág.8
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Días de Cine... pág.9
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Radio Diane.... pág.10
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DelenBlog...... pág.11
